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sábado, 24 de septiembre de 2016

Bayer cambiará el nombre de Monsanto para “lavar su imagen”

Bayer cambiará el nombre de Monsanto para “lavar su imagen”

Bayer cambiará el nombre de Monsanto para “lavar su imagen”

El gigante de los productos farmacéuticos alemán Bayer, que la semana pasada acordó adquirir al fabricante de OGM Monsanto, puede deshacerse de la marca de la compañía estadounidense para mejorar la reputación de la empresa.

En mayo, la fabricante de medicamentos alemana fue nombrada como la marca farmacéutica de mayor reputación del mundo por el Reputation Institute, lo que podría permitir lavar el nombre de Monsanto.

El acuerdo de adquisición por 66 mil millones de dólares, está siendo examinado atentamente por los reguladores antimonopolio y se espera que se cierre a finales de 2017.

Si el acuerdo sigue adelante convertirá a Bayer en el mayor productor de semillas y pesticidas del mundo.


En definitiva: el acuerdo permitirá encubrir de ahora en adelante las actividades de Monsanto, amparándolas bajo la marca de Bayer.

Que nadie se deje engañar por ello: ha nacido un monstruo monopolístico con mucho más poder que el que tenían por separado y el mundo pagará las consecuencias…

elmicrolector
Las razones tras la clausura de la planta de la empresa Atanor en Argentina

Las razones tras la clausura de la planta de la empresa Atanor en Argentina

Las razones tras la clausura de la planta de la empresa Atanor en Argentina

Después de más de 7 años de enfermedades, muerte e impotencia, la planta de San Nicolás de la multinacional Atanor –segunda productora de glifosato en el país– fue clausurada en uno de sus sectores por orden judicial, al comprobarse que arroja químicos contaminantes al río Paraná.

El 7 de septiembre se clausuró la extracción de los millones de litros de agua de las napas que extrae esta empresa y también el vertido de efluentes al Rio Paraná. Asimismo se suspendió provisionalmente la planta de Atracina, un herbicida agrícola muy usado en el mundo, que suele combinarse con el glifosato.

La acción llevada a cabo por Juzgado Penal N°1 y que está a cargo del Dr. Facundo Puente, se debe a una de las causas contra Atanor en donde se la acusa de contaminación del aire y del suelo, además de corrupción por la manera confusa en que se le otorgaron las habilitaciones.

Sin embargo, lo más alarmante es el reclamo de los vecinos del Barrio Química -que consta de 6 manzanas- en el cual denuncian al menos 200 casos de enfermedades y muertes, el más reciente el de una niña de 6 años que perdió su vida a causa de una leucemia.

Una de las organizaciones demandantes, la ONG Protección Ambiental del Río Paraná, a través de uno de sus voceros Walter Ibarra, explicó a los medios que Atanor incumplió y nunca se molestó por tener los permisos correspondientes que tienen que tener todas las empresas y ahora se encuentra con esta clausura porque el juez allanó con la prefectura, la gendarmería y la policía constatando que se volcaban efluentes contaminantes al río y que se sacaba agua de las napas. Entonces en principio está clausurada hasta tanto tenga todo lo que tiene que tener una empresa para trabajar.

Ibarra también explicó que Atanor tiene otras causas en la justicia federal. Una efectuada por los vecinos y otra por las ONGs de San Nicolás, en la cual se denuncia que la empresa tiene productos químicos enterrados, altamente contaminantes, explosivos y tóxicos. Según él eso está en la justicia federal, de acuerdo a lo informado por Red Nacional de Medios Alternativos.

Relevamientos mortales


Los vecinos de la zona, al ver que la situación con Atanor no tenía avances y al detectarse tantas enfermedades y muertes, decidieron hacer un relevamiento que constató que hay más de 200 muertes a causa de cáncer en un radio de cinco manzanas.

El relevamiento, realizado en 2010, se plasmó en un mapa bocetado a mano en donde se indican las enfermedades y las muertes, un trabajo similar a los realizados por el Grupo de Madres de Ituzaingó en Córdoba, o en San Salvador de la provincia de Entre Ríos, en su lucha contra las fumigaciones y el cáncer.

La alarma surgió cuando comenzó a verse un número desproporcionado de casos de cáncer, entre otras enfermedades que prácticamente nunca habían padecido allí…

Según los vecinos, entre los obreros e incluso personal jerárquico de Atanor hubo varios casos de necrosis y en el barrio prácticamente todos los vecinos tienen problemas respiratorios, asma, bronquitis y enfermedades de piel. La alarma surgió cuando comenzó a verse un número desproporcionado de casos de cáncer, entre otras enfermedades que prácticamente nunca habían padecido allí.

Primero eran casos aislados, pero con el tiempo se tornó más preocupante, dado que se dio un caso de 5 personas con cáncer en una misma familia, tres de ellos fallecidos en muy poco tiempo y dos que aun padecen la enfermedad. Asimismo en solo dos manzanas, hubo 17 fallecidos por cáncer, según informó el portal contrainfo.

Hay más de 200 muertes por cáncer, es el único lugar de la ciudad en el que esta enfermedad evolucionó notablemente en la última década. Los vecinos y las ONG que los apoyan hace años vienen denunciando que la municipalidad se niega sistemáticamente a hacer un control sanitario de la zona, lo que toman como una señal de complicidad.

“Prontuario” de Atanor


Atanor registra casos de conflictos por contaminación ambiental en esta y otras plantas ubicadas en otras regiones del país, por ejemplo el caso de una sede emplazada en Vicente López que estuvo clausurada preventivamente por el municipio, según informó La Capital.

Asimismo el matutino destacó que en 2014, la empresa fue denunciada por un episodio ocurrido en San José de la Esquina en el que el accidente y vuelco de un camión ocasionó el derrame de 18 mil litros de 2,4-D, un poderoso herbicida que Atanor sintetiza en la planta de Río Tercero.

Los vecinos y ambientalistas, que hace tiempo vienen bregando por las malas y nocivas prácticas de la multinacional instalada hace 20 años, denuncian haber sufrido todo tipo de amenazas y persecuciones, por encima del dolor que les causa perder a sus seres queridos, uno tras otro.

Sin embargo, de acuerdo a lo que ellos declararon a RNMA, nada les impide que vivan esta decisión de clausurar ciertas actividades de la empresa como un triunfo y recibieron la noticia con mucha alegría.

“Nosotros hemos sido perseguidos, el fiscal de la causa nos ha iniciado causas penales a nosotros por coacción agravada, hemos tenido denuncias a causa de la empresa, hemos estado amenazados, nos han cruzado autos de alta gama. Llevamos una lucha de años y esto nos pone muy felices y nos hace pensar que la justicia todavía existe y que la única guerra que se pierde es la que se abandona. Por eso nosotros seguimos para adelante y está en juego la salud de toda la gente” declaró Walter Ibarra a este medio.

Al menos esto es un indicio también de que no todo es tan impune y que tarde o temprano hay una retribución de los actos.

Estamos en un momento clave donde todos tenemos que decidir correctamente qué valores y acciones vamos a apoyar, lo que determinará la manera en la queremos vivir en los próximos años y el legado que vamos a dejar para las próximas generaciones, es un tema de consciencia.

Después de todo, la verdad brillará por sí misma.

La Gran Época

jueves, 4 de agosto de 2016

Monsanto puso fin a su proyecto en Córdoba y no levantará la planta

Monsanto puso fin a su proyecto en Córdoba y no levantará la planta


 

Fuentes vinculadas a la multinacional confirmaron a este periodista que negocian la venta del predio en Malvinas Argentinas. Monsanto comenzó a desmontar las estructuras que inició en 2012. Las escasa superficie de maíz y el reclamo ambientalista, las causas que precipitaron la decisión

Por Patricio Eleisegui

Tras un sinfín de idas y vueltas, Monsanto ordenó desarticular la planta para procesamiento de maíz que desde hace casi cuatro años intentaba levantar en la localidad cordobesa de Malvinas Argentinas.

La iniciativa había partido de un anuncio entusiasta que la por entonces presidenta Cristina Fernández concretó desde Nueva York en junio de 2012. El monto prometido: $1.500 millones.

Pero, con el correr de los meses -luego años- la instalación de Monsanto se topó primero con la dura resistencia de buena parte de la población local. Y la frutilla del postre la aportó una política agropecuaria que directamente minó la expansión de, precisamente, el maíz que la multinacional pensaba tratar en Malvinas Argentinas.

La imposición de un esquema de retenciones orientado a potenciar el monocultivo de soja poco a poco comenzó a romper la sintonía que la compañía logró fijar con el gobierno de Cristina Fernández.

La combinación de factores desembocó primero en el parate de las obras en las 30 hectáreas bajo control de la firma, para luego concluir con esta decisión oficial de abandonar los planes pautados para esa zona de Córdoba.

El fin de proyecto fue confirmado a este periodista por una fuente vinculada a la compañía, quien explicó que "la pauta de procesamiento de la planta estaba en el orden de los 3,5 millones de hectáreas de maíz y en los últimos año apenas si se pasó los 2,5 millones".

"Una inversión así no tiene sentido desde el punto de vista del negocio. Con las instalaciones que hoy Monsanto posee en Rojas, en la provincia de Buenos Aires, la compañía puede operar con tranquilidad. Es más: como están las cosas, probablemente alcance sólo con esa planta de maíz por los próximos 5 años", explicó.

La fuente consultada reconoció que el bloqueo llevado a cabo por vecinos y ambientalistas en general, que hasta el día de hoy acumula más de dos años de impuesto y frenó por completo la entrada de los materiales que requiere la construcción, también pesó a la hora de evaluar la continuidad de la inversión.

"No se pudo avanzar con la planta y eso también influyó. Pero lo más trascendente fue que el negocio cambió y dejó de ser conveniente para Monsanto", aseveró.

Según pudo confirmar quien aquí escribe, la multinacional ya mantiene negociaciones con potenciales interesados en el predio. "La idea es tratar de vender el terreno este año, pero como siempre dependemos de la real decisión de compra de quienes necesitan la superficie para otro proyecto", sostuvo la fuente.

El plan que caducó
La planta de Malvinas Argentinas preveía una inversión de $1.500 millones y su inauguración fue pautada para diciembre de 2013. La estrategia de Monsanto contemplaba, además, un desembolso extra de $170 millones en concepto de investigación y desarrollo.

"Dicha inversión contempla la construcción de dos nuevas Estaciones Experimentales(una en la Provincia de Córdoba y la otra en la Provincia de Tucumán); el desarrollo de Programas de Investigación y Desarrollo de maíz y soja; Ensayos Experimentales a campo, investigación local en biotecnología y la expansión de laboratorios", informó la multinacional en un comunicado de junio de 2012.

La firma prometía crear hasta 400 puestos de trabajo directos en esa área de la provincia mediterránea.

La movilización de gran parte de los vecinos de Malvinas Argentinas, en franca oposición a una planta de granos tratados con agroquímicos, a la par de un esquema orientado a inhibir la siembra de cultivos que no sean soja,culminó por enterrar otro anuncio kirchnerista que apenas si pasó de la promesa.

Extraído de http://el-galo.blogspot.com/2016/08/primicia-monsanto-puso-fin-su-proyecto.html

martes, 26 de julio de 2016

Cremtrails sobre Paraná, Argentina

Cremtrails sobre Paraná, Argentina




La nube que sorprendió a los paranaenses....fue el titulo que se publico en un diario local de dicha ciudad, una sorpresa para algunas personas, para otros algo "precioso", lo real es que eran las estelas químicas que dejaron aviónes sobre el cielo de Paraná.

Los chemtrails son químicos que se rocian desde aviones y que con el uso de la geoingenieria logran modificar el clima.

Aquí el informe:

"Los paranaenses que paseaban por la Costanera y Bajada Grande este viernes por la tarde se sorprendieron por la forma de una particular nube. El cielo naranja y celeste, parcialmente nublado, albergaba una nube con forma de embudo.

El increíble episodio fue registrado por múltiples personas y las fotos se viralizaron en las redes sociales llamando la atención de cientos de usuarios. A continuación, compartimos las geniales imágenes capturadas por Horax López y Polo Cappa:"



Cielos químicos sobre Paraná


domingo, 24 de julio de 2016

Ciencia adicta: las operaciones de la Corporación Transgénica

Ciencia adicta: las operaciones de la Corporación Transgénica

Ciencia adicta: las operaciones de la Corporación Transgénica

Para neutralizar la calificación de la Organización Mundial de la Salud, Monsanto y las Corporaciones Transgénicas montaron una operación global. ¿Qué hay detrás del supuesto respaldo científico que reproducen los medios?

MU

Esteban Hopp, renombrado científico argentino y biólogo molecular, publicita el discurso de Syngenta, Monsanto, Bayer, Basf y llama “ecofundamentalista” a quienes cuestionan a los transgénicos.

La Academia de Ciencias de Estados Unidos dictamina que los transgénicos son seguros, pero oculta los conflictos de intereses y los límites de su definición.

Un organismo de Naciones Unidas ex­culpa al glifosato de producir cáncer, pero esconde que los científicos evaluadores reciben financiamiento de las multinacio­nales del agronegocio.

Tres ejemplos recientes del lobby cien­tífico-empresarial, que intenta transfor­marse en portador de la verdad, a los científicos en obispos de la iglesia del siglo XXI.

Relato transgénico

Esteban Horacio Hopp, 63 años, es egresado del Colegio Nacional Bue­nos Aires y de la Universidad de Buenos Aires. Ingresó al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en 1977, donde actualmente es coordinador del Área Estratégica de Biología Molecular y Genéti­ca Avanzada, docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y, según su curriculum, con “140 publicaciones científi­ca, tres patentes, 246 comunicaciones a congresos”. El 22 de junio a las 8:17 reen­vió un correo electrónico a cientos de di­recciones de la Facultad de Ciencias Exac­tas de la UBA;

“Como parte de la campaña Transgéni­cos 20 años hoy estamos lanzando la pá­gina transgenicos20.argenbio.orgEste material es la ‘columna vertebral’ de nuestra campaña. Les agradezco toda la difusión que puedan darle“.

El sitio es una gran propaganda de transgé­nicos, aunque con discurso científico y téc­nico. Ejemplo:

“¿Te preocupa comer algún producto derivado de cultivos transgénicos? ¿Pensás que los cultivos transgénicos no son seguros para el ambiente? Te contamos que ya pasaron 20 años de uso seguro y que la evidencia que apor­tan cientos de estudios científicos es contundente: los productos de la bio­tecnología agrícola son tan seguros co­mo sus contrapartes convencionales (no transgénicos)“.

Otro:

“No existe evidencia científica que condene a los transgénicos” y convoca a la acción: “El desafío es que todos los in­volucrados en el desarrollo de los culti­vos transgénicos derribemos mitos. Necesitamos la ciencia, la tecnología y la innovación para garantizar la seguri­dad alimentaria, mejorar la calidad de vida de las personas, cuidar el ambiente y la biodiversidad. ¡Ayúdanos a pasar el mensaje!”

La campaña es impulsada por Argenbio, organización de lobby científico-político fundada por las empresas Syngenta, Mon­santo , Bayer, Basf, Bioceres, Dow, Nidera y Pioneer, todas productoras de transgéni­cos y agroquímicos.

Intelectual orgánico

Hopp fue el impulsor y el represen­tante de INTA en la Comisión Na­cional de Biotecnología (Conabia) durante 17 años. Se define como “experto internacional en bioseguridad de OGM” (Organismos Genéticamente Modifica­dos), es decir, transgénicos.

No lo dice su currículum -de 38 pági­nas-, pero es conocido dentro del mundo académico y empresario como uno de los principales impulsores de los transgénicos en la década del 90, siempre con un dis­curso “apolítico, técnico y de la ciencia neutral”. En 1991 fue uno de los creadores de la Conabia, el organismo estatal encar­gado de aprobar los transgénicos, y del marco regulatorio que requerían las em­presas para instalarse en Argentina para impulsar el modelo de agronegocios: transgénicos y agroquímicos.

Recibió el Premio Konex en 2003 y es, para el establishment científico, el símbo­lo del académico exitoso y reconocido.

En su currículum resalta, en la página 6, la “formación de discípulos”, entre los que destaca como logros la promoción de profesionales que hoy trabajan en Syngenta, Monsanto y Novareis, entre otras corpora­ciones.

En la página 8 señala algunos de los convenios que firmó con empresas: otra vez aparecen las mismas compañías: Ni­dera, Cargill, Monsanto, BioSidus, Novartis, Bioceres. No encuentra conflicto de in­tereses en trabajar desde una institución del Estado (INTA) con -o para- grandes empresas del sector, para luego opinar co­mo científico “independiente” de los ne­gocios en juego.

Hopp suele ufanarse de su rol en la con­formación de la Conabia, aunque haya sido un ente de regulación opaco: sus integran­tes fueron secretos hasta 2014. Tuvieron que pasar 23 años para que la población pudiera confirmar que la Conabia está controlada por empleados de las mismas compañías que solicitan la aprobación de transgénicos:27 sobre 47 integrantes per­tenecen a las empresas transgénicas.

También la Conabia oculta que el Esta­do argentino no realiza estudios propios sobre las solicitudes de transgénicos y agroquímicos: toma como propias las “in­vestigaciones” de las mismas compañías que los producen y venden.

Este dudoso régimen de “control” y aprobación de transgénicos que Hopp contribuyó a implementar en tiempos del menemismo, establece que los estudios de aprobación son secretos. De este modo, Argentina autoriza una semilla de soja, maíz, algodón o papa y ningún otro cientí­fico, funcionario, ciudadano puede leer ese “estudio” para comprobar si afecta o no la salud y el ambiente.

Las respuestas

El correo electrónico de Esteban Hopp ocasionó réplicas de jóvenes acadé­micos e investigadores, que le res­pondieron y cuestionaron por la misma vía. Le recordaron que, luego de 20 años de mo­delo transgénico en Argentina, son visibles las consecuencias sociales, ambientales y sanitarias de lo que ha ocasionado. Incluso le señalaron que actuaba como publicista de las corporaciones del agro.

“Asombra la liviandad de argumentos vertidos en la propaganda de ArgenBio a 20 años de uno de los ‘experimentos’ más gran­des e impactantes de todos los tiempos en Argentina, decidido por un puñado de buró­cratas y fuera de la consulta y participación de todas las comunidades, vecinos, etc. que se vieron y se siguen viendo afectados por el mismo. Terrible que nos hagamos eco y fes­tejemos un evento así“, escribió a la lista de correos Martín Graziano, doctor en Ciencias Biológicas, investigador del Conicet e inte­grante del Departamento de Ecología, Genética y Evolución de la UBA.

Nicolás Lavagnino, doctor en Cencías Biológicas e investigador del Conicet, también se sumó al cruce de correos: “Te­niendo en cuenta el impacto negativo, de múltiples formas y sobre miles de perso­nas, que el modelo productivo y los trans­génicos aportan y aportaron a construir y constituir, cabe también incluir algunas voces que hablan en otros planos sobre es­te desastre“.

Otros investigadores señalaron que el sitio recomendado por Hopp es parte del marketing biotecnológico expandido a ni­vel mundial y que busca generar la idea de la existencia de consenso científico res­pecto a la seguridad de esta tecnología. También recordaron que ni en Argentina ni a nivel internacional existe ese consen­so de la comunidad científica: en enero de 2015 más de 300 científicos de todo el mundo firmaron una publicación en la que precisan que no hay consenso científico sobre la inocuidad de los transgénicos.

Haydée Pizarro, doctora en Ciencias Bio­lógicas e investigadora del Corocet, solicitó que se tenga en cuenta la mirada ecológica. Afirmó que la situación por la generalización de plantas transgénicas es “alarmante y está más que registrada científicamente“. Destacó la pérdida de diversidad biológica y la poca sustentabilidad del modelo.

Hopp respondió: “Me sorprende que haya graduados universitarios de una Facultad de Ciencias que puedan sostener las cosas que se mencionan (…) Puedo entender que una organización ecofundamentalista tenga co­mo estrategia comunicacional confundir agroquímicos con transgénicos, por men­cionar algunas de las tantas barbaridades que se escriben con la intención de asustar“. Y acusó a los “ecofundamentalistas” de res­ponder a intereses “espurios de multinacio­nales“. “Consideramos que esta tecnología debe tener atrás una política científica de Estado sostenida, como la que tenemos con Lino (Barañao) y por eso hay que celebrar los 20 añosde su adopción a gran escala en el país“, finalizó su correo.

Modelo global

La ciencia como brazo político, académico y de lobby de las empresas transgénicas y químicas es un fenómeno global. “La ciencia confirma que los transgénicos son inocuos para la salud”, tituló el 19 de mayo el diario El País de España. “Avalan los cultivos transgénicos”, señaló el diario La Nación de Argentina. Ambos destacaron que se trató de “la mayor revisión sobre el impacto de los organismos modificados genéticamente (OMG} que ha hecho la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos”. La noticia fue repetida por “periodistas científicos”, médicos con columnas en radios de alcance nacional y agencias de noticias.

El Observatorio de OGM (transgénicos) de Europa hizo lo que no realizaron los pe­riodistas: revisar el dictamen y los antece­dentes de los autores. “Existe un sesgo im­portante que conviene tener en cuenta al leer el documento. Es la relación de varios de sus miembros con importantes empresas biotecnológicas y sus organizaciones aso­ciadas, empezando por la propia directora del estudio, Kara Laney, que trabajó ante­riormente en la International Food & Agricultural Trade Policy Council (Consejo Inter­nacional de Alimentos y Agricultura, financiada por Monsanto); y la organización Food and Water Watch (Observatorio de Ali­mentos y Agua), puntualiza, además, las re­laciones laborales pasadas de al menos 12 de los 22 miembros “que han participado en el comité con las principales empresas biotec­nológicas mundiales u organizaciones fi­nanciadas por estas“.

El Observatorio recuerda que no existe consenso científico sobre los transgéni­cos. “La idea de que los alimentostransgénicos están analizados de una forma muy estricta y exhaustiva está muy extendida; sin embargo, los controles realizados en la actualidad tienen deficiencias no corregi­das, que el informe de la Academia de Es­tados Unidos señala“.

Precisa que los transgénicos “Bt” (resis­tentes a insectos) no son analizados por la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) sino por la propia empresa que solicita su aprobación. Lo mismo ocurre en la Unión Europea y su organismo regulatorio, la EFSA, que es la Autoridad de Seguri­dad Alimentaria. Otro hecho insólito: los es­tudios de aprobación de transgénicos no son publicados ni están disponibles para la co­munidad científica y el público general. “De hecho, el Comité (de la Academia de Ciencias de Estados Unidos) señala que ni siquie­ra ellos han tenido acceso a estos datos“, ex­plica el Observatorio de OGM de Europa.

La basura

La Agencia Internacional para la In­vestigaron sobre el Cáncer (IARC), ámbito especializado de la Organización Mundial de la Salud (OMS), confirmó la vinculación entre el herbicida glifosato y el cáncer. En marzo de 2015 afirmó que produce daño genético en hu­manos. Es la conclusión de un año de tra­bajo de 17 expertos científicos de once países. “Hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en anima­les de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos“. La eviden­cia “limitada” significa que existe una “asociación positiva entre la exposición al químico y el cáncer”, pero que no se pueden descartar “otras explicaciones”.

Con la nueva evaluación, el glifosato fue categorizado en el “Grupo 2A” (se­gundo en una escala de 1 a 5), que significa para la OMS: “Probablemente canceríge­no para los seres humanos“. La IARC-OMS afirmó que el herbicida “causó daño del ADN y los cromosomas en las células humanas” (tiene relación directa con el cáncer y malformaciones) y detalló que se detectó glifosato en agua, alimentos y en sangre y orina de humanos.

Monsanto, que siempre había utilizado a la OMS en su favor, acusó a la Agencia de Investigación sobre el Cáncer de hacer “ciencia basura”. Y comenzó su lobby pa­ra contrarrestar el dictamen.

El 18 de mayo, el Comité Permanente de Plantas, Animales y Alimentos (PAFF) de la Comisión Europea tenía una reunión para decidir si extendía o no la licencia pa­ra utilizar en Europa el herbicida glifosato (que expiraba en junio). Dos días antes, la noticia circuló por agendas de noticias y medios de agronegocios: “Científicos de la FAO (Organismo para la Alimentación de Naciones Unidas) y OMS determinan como improbable que el glifosato repre­sente un riesgo cancerígeno“.

“Concluimos que es improbable que el glifosato cause un riesgo de cáncer a hu­manos mediante su exposición en la die­ta“, dictaminó la Reunión Conjunta sobre el control de plaguicidas de la Organiza­ción Mundial de la Salud y la FAO (JMPR, por sus siglas en inglés). La agenda de no­ticias Reuters lo distribuyó a nivel mundial y muchos medios replicaron la noticia acríticamente.

La primera advertencia la difundió Greenpeace. Confirmó que los máximos referentes del JMPR (que emitió el dicta­men), Alan Boobis y Angelo Moretto, per­tenecen a la organización ILSI, el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida, uno de los grandes centros internacionales de lobby científico financiado por Monsanto, Dow Agrosciences, Bayer y Syngenta. Boobis y Moretto fueron director y codi-rector de esta “reunión extraordinaria” que sentenció en favor del glifosato.

Otro hecho que no aclaró la prensa es que el JMPR solo se refirió al riesgo del gli­fosato a través de la dieta: no evaluó la in­gesta vía respiratoria o contacto en la piel, en el ambiente, por las fumigaciones. Y que utilizó expedientes de las empresas que no están disponibles para los ciuda­danos, organizaciones sociales ni para científicos.

“Esta gente”

El intercambio vía correo electrónico iniciado por Esteban Hopp se extendió durante cuatro días. Intervinieron una decena de investigado­res con argumentos académicos, interca­lados con chicanas y algunos agravios personales.

Ricardo Gürtler, investigador del Conicet, propuso una ” jornada científica” donde se presenten las diferentes perspectivas y se pueda debatir. Irina Izaguirre, también de la UBA y Conicet ofreció la posibilidad de que su área de investigación lo organice y se presenten distintos enfoques.

Esteban Hopp respondió con un argu­mento poco científico: “Discutir con esta gente es como tratar de convencer de la teoría de la evolución a un adventista, los cuales también dicen que esta teoría es controversial y que no tiene consenso científico. No vale la pena. A esos los miro por televisión, y ni siquiera“.

Revista MU, julio de 2016

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